miércoles, 24 de junio de 2009

Yalimar sentada en el sofá / Geovani de la Rosa Peña

Yalimar sentada en el sofá, acurruca sus piernas y sus brazos con mantas pues el frío se encierra en la sala. Alrededor, sobre paredes azules, hay cuadros de fotos de su hija, de sus padres y de sus sobrinos. La puerta a su izquierda tiene una parvada de gaviotas que viaja hacia el sur. Yalimar con nerviosismo al ver en la televisión un partido de fútbol donde participa su equipo favorito. La televisión llena de publicidad basura: espots de políticos, de celulares, de comida chatarra, de concursos sin chiste. De pronto da un brinco y un grito estremecedor, ante el miedo de que anoten en contra de su equipo.
Pasados unos minutos se levanta para ir a la cocina a preparar algún bocadillo que enajene al estómago en estos días de crisis. Al regresar, lo primero que toma son las mantas, se pone a recordar cosas del pasado. Aquellos días tenía motivos para ser feliz. Los viajes en otros países, las largas llamadas de amor por las noches, los planes para el futuro. Aunque, en este momento su nerviosismo mezclado con sus deseos de que su equipo meta un gol la trae al presente, en el cual en medio oriente de lo único que hablan son de las pérdidas económicas de su guerra, es el primer día de gobierno de un hombre que hará historia en Estados Unidos (eso creen muchos) y en mi país algunos de mis paisanos viajan hacia el norte en busca de días de bienestar. A veces Yalimar se pone a ver las noticias y muestra un interés porque las circunstancias cambien algún día.
Las manos de Yalimar pasan por su frente, sus gestos muestran mucha preocupación por el partido, otras veces tapa sus ojos ante la posibilidad de un gol en contra de su equipo, o se rasca la cabeza. Los narradores, antes del fin de la transmisión, dan a conocer al ganador de uno de esos concursos en los que Yalimar carece de suerte. Ha llegado la noche, y al igual que las semanas anteriores, ella vive alejada del mundo en estos días de crisis mundial. El fútbol terminó, no hubo más que emociones guardadas y aburrimiento. Otra vez la serie de comerciales que no dejan más que basura. Faltan diez minutos para la media noche, Yalimar permanece sentada en el sofá para ver una película.

Geovani de la Rosa Peña

5 comentarios:

andrea dijo...

Me ha gustado mucho. Tienes más cuentos?


Andrea

Anónimo dijo...

No entiendo lo que quier narrar Desidia? aburrimiento?
Andy

Geovani de la Rosa Peña dijo...

Como no mande link de mi blog.. aqui lo dejo. suerte en todo.. y lo que trato de describir es que a solas disfrutamos de lo que pasa afuera... pero acaso se disfruta más estar a solas viendo la basura de la tv a salir a caminar por la calle y encontrarse con nuevas historias???
www.geovadelarosa.blogspot.com

Anónimo dijo...

PONTE A HACER ALGO PRODUCTIVO, PERDEDOR

Geovani de la Rosa Peña dijo...
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